Lo llaman el "oficio" más antiguo del mundo, cuando sólo debería considerarse el mayor atentado a la dignidad de la mujer, sin olvidar a algunos hombres y niños/as obligados a servir las perversiones de otros. Tolerado y promovido por una sociedad y un sistema que hace de la gente objetos, peones, parece que su existencia debe permanecer intacta hasta el fin de la humanidad. Todo aquello que es arraigado y que se ha hecho costumbre desde hace siglos termina siendo normal en cualquier sociedad, la tradición se come a la reflexión crítica, y nos quedamos encadenados en una caverna como la descrita por Platón. Por supuesto no estoy diciendo que todo en la tradición o las costumbres sea desechable, pero siempre se cuela algún elemento nocivo y degradante para los seres humanos.
Es abominable obligar a una persona a hacer cualquier cosa que no quiera hacer, sobre todo si es nociva, si el cuerpo, la salud mental y la dignidad de la persona están implicados. Que la prostitución ilegal mueva muchos negocios sucios y tráfico de personas no significa que la prostitución legal sea legítima o igual de aborrecible y degradante, pues el asunto central es el mismo. Como las razones para rechazar las prácticas y hechos que suceden en el mundo de la prostitución ilegal son más que obvias(como la violación y el secuestro)pasaré a comentar los argumentos en contra de su parte legal, en la que a pesar de no ocurrir muchos atropellos o delitos, y que por mucho que se maquille y se permita, creo debería ser prohibida.
Partimos de la realidad de que hay mujeres que eligen dedicarse a la prostitución por voluntad propia, no coaccionadas por nadie ni por nada. Después de afirmar esto podemos decir que unas lo hacen para ganar dinero fácil, porque no tienen mucha formación para realizar otros trabajos cualificados o porque su situación económica es tan difícil que se puede decir con total certeza que no les queda otra salida. En éste último caso es dónde el estado tiene más responsabilidad, por ejemplo la de estudiar los casos de las mujeres que se encuentren en ésa situación y darles una oportunidad de formación y apoyo para no tener que llegar a vender el último recurso que desgraciadamente les queda. En el caso de buscar la "vida fácil", y en cualquier otro, es legítimo que una persona elija lo que quiere, pero ésa mujer debería pensar primero si su dignidad como ser humano se ve mermada, si no podría buscar otro camino y otros medios mejores para realizarse como persona, como trabajadora y como mujer. Nunca entenderé a las asociaciones de trabajadoras de la prostitución, pues reclaman derechos laborales que las equiparen al resto de trabajadores cuando lo que deberían reclamar es ayuda para salir de ésa situación en la que su dignidad se ve afectada, ellas mismas fomentan que todo siga igual y que vender su cuerpo sea un "trabajo" normal. Viven alienadas y sin vivir la vida que en realidad podrían vivir, libres y decidiendo cada paso de sus vidas, realizando proyectos de vida más ambiciosos que ser caprichos y muletillas de los hombres.
Porque, decidme, ¿cómo se realiza una mujer en todos los roles que he mencionado viviendo en un prostíbulo o ejerciendo en la calle?¿No os parecen años y potencialidades perdidas de una vida que podría haber sido maravillosa y más enriquecida? Si nos paramos a pensar en todo ésto, se supone que nadie querría vivir así, pero la alienación en la que vivimos en sociedad a veces nos impide protegernos contra las cadenas que nos imponen desde fuera o las que nos ponemos a nosotros mismos.
El machismo ha tenido mucho que ver en el germen de la prostitución, sobre todo por la preponderancia del dualismo entre hombre y mujer que hace que unos sean activos, fuertes, amos, y las otras sean pasivas, débiles, esclavas y dependientes del hombre. Y por cierto, normalmente no hay muchos hombres dispuestos a prostituirse, y los que lo hacen no lo suelen hacer por falta de dinero, sino que entrarían en la categoría de los que buscan dinero fácil. Relacionado con ésto, y que es una de las razones para rechazar la prostitución, es que a pesar de que la persona que se dedica a ello probablemente reciba a clientes con los que se encuentre a gusto, también deberá aguantar acostarse con personas que no le agradan, y lo que es peor, que sean mal hablados o que denigren a la mujer mientras realizan el acto sexual, sin olvidar a los violentos o psicópatas. Las mujeres que ejercen en la calle tienen más peligro y están más desprotegidas frente a ésas situaciones, y encima tienen que lidiar con los proxenetas que las tienen esclavizadas.
Si tuviera el poder de prohibir la prostitución no lo dudaría un segundo, pues que se haga de la humillación y cosificación de la mujer o de hombres o niños un negocio me parece de lo más execrable, y más en los años en que estamos. Hace falta voluntad social y concienciación sobre la situación en que estamos, para avanzar hasta llegar a un horizonte dónde nadie esté oprimido ni alienado, dónde se pongan los medios suficientes para que la prostitución no sea tan tolerada como hoy en día. Pues la sexualidad es una parte importante de la vida humana, y todos tenemos derecho a decidir libremente con quién compartirla si se realiza sanamente y comportándonos como adultos con unos valores enfocados en el respeto a la dignidad propia y la de los demás.
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